Las carillas son unas láminas a medida y muy finas que se adhieren sobre la cara visible del diente para corregir defectos en su color, forma o posición y que afean la sonrisa.
¿En qué casos colocamos carillas dentales?
Están indicadas para aquellos dientes (normalmente, los anteriores) que presentan problemas estéticos:
- separación o espacio entre dos piezas (diastema)
- manchas o tinciones (provocadas por tetraciclinas, entre otras causas) o cambios de color que no desaparecerían solo con un blanqueamiento dental
- mala posición, forma o tamaño irregulares, pequeñas roturas o esmalte desgastado
En cualquiera de esos supuestos, es preciso que la boca se encuentre sana desde un punto de vista clínico; es decir, sin caries, placas de sarro, enfermedades periodontales u otra patología que debamos atajar antes. Por esta razón, siempre hacemos un análisis previo de la cavidad oral antes de un tratamiento estético.
Ventajas de las carillas dentales
El material —siempre biocompatible— con el que se elaboran las carillas puede ser porcelana o composite. En ambos casos:
- Se hacen a medida para cada paciente; por eso, antes estudiamos las proporciones del diente y de la sonrisa.
- Son ultrafinas, de modo que no incomodan al comer o hablar.
- Tienen un aspecto natural: disponemos de una paleta de colores muy amplia que nos permite igualar la tonalidad del diente en concreto.
- Ofrecen resultados rápidos: en solo un par de sesiones podemos fabricarlas y colocarlas.
La opción entre un material u otro dependerá no solo del alcance del daño sino también de 3 variables que ha de tener en cuenta el paciente: estética, duración y coste. Veamos:
Carillas de porcelana
Corrigen problemas estéticos moderados o graves.
Son unos finos revestimientos de porcelana que se realizan a medida en el laboratorio protésico y que colocamos luego sobre los dientes.
Necesitaremos dos sesiones:
-
En la primera, rebajamos ligeramente el grosor del diente (dejando espacio para la lámina) y tomamos las medidas y los registros de color que después enviaremos al protésico.
Para que la sonrisa no se vea afectada, colocaremos unas restauraciones provisionales. - En la segunda, cementamos la carilla sobre la parte frontal del diente.
Las carillas de porcelana no son reversibles y, aunque precisan tallar la pieza y su coste es superior a las de composite, ofrecen mayor calidad dada su resistencia y durabilidad (muchos años si el paciente mantiene hábitos saludables). Además, reflejan la luz de forma similar a los dientes naturales.
Carillas de composite (resina)
Solucionan problemas estéticos leves.
Consisten en adherir a la superficie externa del diente una resina compuesta, que escogeremos en el tono de blanco más parecido al diente del paciente. Se va aplicando capa a capa, moldeándola hasta conseguir el tamaño y la forma que deseemos para cada pieza concreta.
Se trata de un procedimiento que realizamos en una sola sesión, nada agresivo (no hay que tallar el diente), indoloro (no precisa anestesia) y reversible (podremos efectuar cualquier modificación o reparación en el futuro).
Son más económicas que las de porcelana pero también duran menos años. Es conveniente revisarlas anualmente para, si fuera necesario, hacer un mantenimiento.
¿Te rechinan los dientes?
¿Quieres saber si padeces bruxismo?
Con una sencilla revisión, en nuestra consulta dental en Madrid podremos detectar si padeces bruxismo y te proporcionaremos el tratamiento más adecuado.

