La Odontología conservadora comprende los tratamientos que tienen como objetivo restaurar o reparar los daños en la dentadura para mantenerla, evitando así las extracciones.
Cuida tus dientes naturales para conservarlos
En nuestra consulta apostamos por mantener los dientes propios el mayor tiempo posible. Por ello, cuando presentan algún problema, primero valoramos si podemos restaurarlos en vez de extraerlos. Así también estamos evitando tener que sustituirlos luego con puentes o implantes.
Siempre buscamos la forma de repararlos cuando se deterioran a causa de caries, desgastes o traumatismos.
Recurrimos a técnicas indoloras y mínimamente invasivas de modo que solo los tallaremos si lo vemos imprescindible.
Nuestros tratamientos de odontología conservadora
Obturaciones o empastes
- Para daños no muy graves provocados por una caries.
- Retiramos la parte afectada, limpiamos la zona y la rellenamos con composite, un material sintético que prácticamente iguala el color del diente.
- Se recupera la masticación y desaparecen las molestias.
Reconstrucción
- Para casos con un daño relativamente grande.
- Retiramos toda la parte externa del diente para repararlo, imitando su anatomía y el color original.
Dependiendo del grado y del tipo de afección, nuestros dentistas en Bravo Murillo escogerán la técnica más adecuada para conservar el diente natural:
Reconstrucción con incrustaciones
- Para daños solo superficiales que no han alterado la forma ni la capacidad de retención y soporte de la pieza dental; por ejemplo, cuando todavía no se han desarrollado caries graves.
- Es una restauración parcial siempre a medida y que se adhiere con un pegamento especial.
- Normalmente la colocamos en las piezas posteriores.
- Empleamos composite o porcelana:
Incrustaciones de composite
Las realizamos y pegamos en una misma sesión en la clínica.
Pueden llegar a durar alrededor de 5 o incluso 10 años, aunque se desgastan antes que las de porcelana.
Incrustaciones de porcelana
Las diseñamos en consulta específicamente para el diente afectado, se fabrican en nuestro laboratorio de confianza y las colocamos en una segunda sesión.
Tienen mayor resistencia que las de composite y, por tanto, duran muchos más años.
Reconstrucción con composite
El composite es una resina sintética muy utilizada en diversos tratamientos de Odontología.
- Se trata de un material biocompatible, económico y conservador, ya que no necesita que tallemos la pieza.
- Moldeamos primero el composite y lo adherimos después a la superficie del diente.
- Nos permite reproducir con gran similitud el color y la forma originales.
Reconstrucción con carillas dentales
- Para corregir defectos meramente estéticos (que afectan al color, forma o posición).
- Son unas láminas muy finas que hacemos a medida.
- Las colocamos sobre la cara delantera, normalmente en las piezas más visibles.
- Son la opción recomendable frente a pequeñas roturas o esmalte desgastado.
- Pueden ser de porcelana o composite.
Reconstrucción con perno y corona
- Para caries profundas en las que tenemos que efectuar una endodoncia y rebajar mucho la pieza, que, como resultado, pierde su firmeza.
- Es el tipo de reconstrucción más compleja: para reforzar el diente endodonciado introducimos un perno sobre el que luego colocaremos la corona o funda de recubrimiento total.
Endodoncia
- Para alteraciones dentro de la raíz, en los tejidos blandos de la pulpa.
- Extraemos esos tejidos; limpiamos y sellamos los conductos, y, finalmente, reconstruimos; todo, en una sola cita.
Blanqueamiento interno
- Para decoloraciones en una pieza no vital (aquella en la que su nervio interno está endodonciado y no sigue vivo).
- Tenemos que devolverle su blanco original desde el interior, donde se localiza la causa.
- Realizamos una apertura mínima en su superficie y a través de ella depositamos un gel blanqueante específico dentro de la cámara pulpar.
- Luego, lo aceleramos con luz y calor o lo dejamos unas 72 horas para retirarlo después en clínica en una segunda visita.
Tratamiento para el bruxismo
El rechinar de dientes se conoce como bruxismo, un hábito involuntario, normalmente durante el sueño.
- Provoca siempre el desgaste irreversible del esmalte y de los propios dientes, pudiendo incluso llegar a fracturarlos.
- En casos más graves causa alteraciones en la articulación temporomandibular (ATM) —la que une la mandíbula con el cráneo— y subsiguientes dolores diurnos de boca, cabeza, cuello, etc.
- La persona que sufre bruxismo generalmente no se da cuenta. Por ello, se suele diagnosticar en la clínica dental durante revisiones rutinarias; de ahí que sea tan importante visitar al odontólogo al menos 2 veces al año.
¿Te rechinan los dientes?
¿Quieres saber si padeces bruxismo?
Con una sencilla revisión, en nuestra consulta dental en Madrid podremos detectar si padeces bruxismo y te proporcionaremos el tratamiento más adecuado.
Diagnóstico y revisiones gratuitos
Por lo general, basta con el empleo de una férula «de descarga», fabricada a medida con un material duro y transparente.
No solo protege los dientes, también se relaja el músculo y disminuye la tensión en la mandíbula y en la ATM.
En casos muy extremos de disfunción en la ATM, tendríamos que derivar al paciente a un cirujano maxilofacial. Para evitarlo, es preciso atajar el bruxismo cuanto antes.
Para que la férula resulte efectiva:
- Ha de usarse con regularidad, durante la noche, colocándola sobre una de las dos arcadas de modo que impida el contacto con la otra.
- Debe ser de buena calidad y completamente a medida para que la sujeción sea perfecta:
- Tomamos medidas y un registro de mordida con el que elaboramos un molde a partir del cual el laboratorio fabricará la férula.
- Si existiera algún roce o molestia una vez colocada, realizaríamos pequeños ajustes.
- Sientes dolor de cabeza, cara, cuello, oído, hombros… sin causa aparente.
- Mientras duermes, notas que estás apretando los dientes o te dicen que te rechinan.
- Al abrir la boca (por ejemplo, al bostezar), escuchas chasquidos en la mandíbula en la zona del oído.
- Te cuesta abrir completamente la boca.
- Sientes sobrecarga al masticar o al levantarte por la mañana.
No hay un origen común que explique la fricción dental en todos los casos; entre otros, destacamos:
- Apnea del sueño
- Enfermedades neurológicas o psiquiátricas.
- Consumo de ciertos medicamentos o drogas.
- Estrés y preocupaciones: generan una ansiedad que nuestro cuerpo somatiza de forma inconsciente, liberando la energía a través de ese rechinar de dientes mientras dormimos.
¿Tienes un diente dañado por una caries, el simple desgaste o un traumatismo?
¡Aún puede salvarse! En nuestra consulta dental en Bravo Murillo tenemos la fórmula para conservarlo. Somos partidarios de evitar las extracciones siempre que sea posible.

